domingo, 25 de marzo de 2012

dedicar nuestra vida

A veces dedicamos nuestra vida a una persona y ni siquiera nos damos cuenta, nosotros negamos hacerlo, sin embargo les regalamos todos nuestros pensamientos, gastamos todo nuestro tiempo en complacerlos, nuestros sentimientos, nuestras contadas sonrisas, y lo peor es que también nuestras lagrimas. Entonces cuando tratamos de olvidar nos sentimos culpables, sentimos que traicionamos a una parte de nosotros, porque después de todo el tiempo que invertimos amándolos nos sentimos que nos hace una falta una parte, un trozo de lo que era nuestra vida, nuestra rutina diaria.

La verdad es que no es fácil olvidar a una persona, y mucho menos cuando no estamos seguros de la razón por la que lo olvidamos, ¿es lo mejor?, ¿es lo que se supone que debemos hacer?, ¿es lo que necesitamos? creo que nunca estaremos seguros de la razón por la que la olvidamos, pero si nos ponemos a pensar tampoco estamos 100% de porque los comenzamos a amar, tal vez fue su sonrisa traviesa, sus ojos tan profundos, sus chistes en el momento ideal, sus abrazos tan cálidos, sus palabras tan tiernas, nunca sabremos el porque y el como, y es mejor así, dejar de torturarnos de todo lo que amamos y dejo de ser, y todo lo que era y tuvimos que terminar.

Creo que debemos dedicar nuestra vida a nosotros mismos, y a la persona que amamos dedicarles aquello que nos sobra, y nos sobra porque al estar enamorado se nos desborda todo alrededor, se nos desbordan los pensamientos, sentimientos y acciones. El amor nos impulsa y nos agranda, solo que nadie nos dijo que ser tan grande, nos hace olvidar que eramos pequeños, y no esta mal ser pequeño, esta mal dejar de ser nosotros, para complacer a los demás.

no se si esto lo escribí para mi o para él, pero si se que libere lo que pensaba.

domingo, 18 de marzo de 2012

Fiel a nosotros.

Últimamente se ha dado una alta cantidad de personas que se encuentran entre dos amores. Al principio pensé que era universal, pero me he dado cuenta que mas que eso es generacional, no se si sea la etapa en que se vive, o si es algo nuevo, simplemente se que es de lo mas complicado. Desde que somos niños nos cuentan sobre el "príncipe azul o la mujer de nuestra vida" nos apresuran y presionan a conocer a la persona perfecta lo antes posible, y crecemos con esa idea, deseando que él o la siguiente sea el indicado, tanto que a veces nos convencemos a pesar de que no sea cierto.

Lo único malo de aquellos cuentos de hadas que nos contaron, es que jamas nos dijeron que hacer cuando se nos presentan dos personas que parecen ser el indicado, o peor aun que pasa cuando estamos con alguien y otra persona entra y comienza a hacernos sentir de maneras que "no deberíamos", nadie nunca nos enseño que hacer con nuestros sentimientos cuando eso sucede. Entonces es cuando comienza la lucha interna, entre porque sucede, no saber si quedarse o alejarse, arriesgarse o escapar. Aquí es cuando entran en conflictos el corazón y la cabeza, queramos o no nos mandamos señales mixtas, entre si y no, tu puedes y no lo hagas.

Entonces la mayoría de las veces las personas preferimos irnos por el camino fácil, por la fidelidad, y no me hablo de la física o de la emocional, sino serle fiel a la costumbre y quedarse con el primero, serle fiel a los valores enseñados, serle fiel a las historias que nos contaron, fiel a los recuerdos, fiel al miedo de lo que diría la gente si supiera, fiel a la cabeza y no al corazón. El problema es que olvidamos la fidelidad mas importante, la fidelidad a nosotros mismos, preferimos vivir el cuadro de vida ideal, en vez de el que nos haría feliz, y todo porque el miedo al error es demasiado para soportarlo.

No es que elijamos al primero porque llego antes, o al segundo porque nos supo enamorar aun estando acompañados, sino estar con la persona que nos hace feliz y que nos llena, tal vez esa persona somos solo nosotros mismos, pero lo negamos porque eso viene acompañado del miedo de nunca encontrar a la persona indicada.

quisiera

Quisiera que a veces las cosas no tuvieran que llegar a su fin. Por miedo muchas veces tratamos de retrasar lo inevitable, nos llenamos de justificaciones, de excusas, para evitar hacer o decir aquello que a pesar de saber que es lo correcto nos resulta imposible. El problema no es eso, sino que cuando no queda mas remedio que actuar, el dolor se vuelve insoportable, acumulamos tantos miedos que se vuelven en nuestra contra y nos atacan cuando estamos vulnerables.


miércoles, 14 de marzo de 2012

caos y amor

Esto de contarnos cuentos se ha vuelto demasiado desgastante, necesitamos hablar frente a frente, dejar de escondernos tras el miedo. No quiero que estas indirectas definan nuestra relación. somos mucho más que pensamientos y círculos abiertos, somos más que lo que creemos que somos. la verdad es que somos un conjunto de sentimientos en caos. Somos miedos y malas decisiones, somos gritos y somos lagrimas, pero también somos cariño y sonrisas, palabras y besos. Queramos o no somos eso, debido a lo que hemos vivido y a nuestro tiempo compartido, pero ya sera tu decisión si quieres conservarnos como somos y movernos en diferentes direcciones.

Solo pensemos que llegara la crisis, porque el cambio nos afecta y nos aterra, tal vez por es por eso que pareciera estamos en pausa, no avanzamos ni retrocedemos. La verdad es que no se si somos parte del libro entero de la vida del otro o solo un capitulo, pero quiero que sea una novela romántica, no un thriller, y últimamente me da miedo avanzar. Me da miedo porque si camino y tu no lo haces tendré que dejarte atrás.

pensándolo bien es porque veo mucho de mi en ti, en tus pensamientos, tus miradas, pero no se si esta tan solo un reflejo o son partes mías que te di sin darme cuenta. No quiero sentir que me abandono a través de ti, no que te quito tu esencia. Quiero compartirla, no robarla. Pero no quiero que estemos encerrados y limitados dentro de caos y amor. Tenemos que decidir cual es el siguiente movimiento, duele porque tal vez toca separarnos por un tiempo, pero ni tu ni yo merecemos navegar sin rumbo en sentimientos que solo se desgastan por no saberlos apreciar.