Quisiera que a veces las cosas no tuvieran que llegar a su fin. Por miedo muchas veces tratamos de retrasar lo inevitable, nos llenamos de justificaciones, de excusas, para evitar hacer o decir aquello que a pesar de saber que es lo correcto nos resulta imposible. El problema no es eso, sino que cuando no queda mas remedio que actuar, el dolor se vuelve insoportable, acumulamos tantos miedos que se vuelven en nuestra contra y nos atacan cuando estamos vulnerables.
No hay comentarios:
Publicar un comentario