este es un escrito con el que espero concluir algo, a la vez que este año concluye.
Era inocente, era ingenua, estaba enamorada, la primera vez, tal vez la mejor o tal vez la peor no se, aun no estoy segura. Creía que podía con lo que se me pusiera enfrente, estaba llena de vida, era joven y feliz. Solía creer que lo que más podía lastimarme eran las palabras, era lo único que podía derrumbarme, pero estaba bastante equivocada. Esa noche cuando le dije "te amo" y él permaneció callado frente a mí con una mirada vacía, comprendí que ese silencio era el que me iba a dejar las cicatrices mas profundas, no las palabras sino la ausencia de ellas.
Tenia 19 años cuando mi mundo se derrumbo por primera vez, o por lo menos en ese momento sentí que el mundo se derrumbaba porque no podía decir si quiera pensar en lo que realidad pasaba. No es que mi mundo se derrumbaba era mas bien que jamás había sentido lo que significa tener un corazón roto, la peor sensación del mundo si me preguntan a mi.
Devastada, asustada, confundida, me encontraba llorando sin lágrimas, viviendo sin ganas, y lo peor de todo encerrada en pensamientos que me lastimaban más, a veces nos hacen mas daños los pensamientos que los sentimientos. Quería seguir adelante pero me aferraba a la herida, me limitaba en mi decisiones porque no quería volver a salir lastimada, hasta que me di cuenta que no reflejaba emociones, me daba miedo hacerle ver a los demás lo que sentía por ellos, porque asi no tendrían el poder de lastimarme, lastimarme como lo hizo él.
Intentando seguir adelante, abriéndome a pesar del miedo de un futuro incierto, caminando sin mirar atrás, recobrando las ganas, cambiando las lágrimas por una sonrisa, y liberando los pensamientos para que estos a la vez me liberen a mi, creo que esto es lo que se llama madurar. Pero a pesar de todos estos logros, a veces aun me da miedo quedarme a solas con el silencio, porque este me recuerda a él y las palabras que nunca pudo decir.
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