escrito que hice hace ya alrededor de 4 años, para alguien que jamas llego a leerlo, y creo que tampoco hubiera entendido de haberlo leído.
Sé que es tarde ya, para decir todo lo que por ti sentía, decir los motivos de mi ira y más aun la razón de mi partida. Pero si no fuera tarde como lo es ahora, yo aun no sabría que eras el que me detenía, que eras tú el que nunca pudiste ver, y no yo la que nunca pude ser lo que tú querías.
Hoy te confieso que muchas veces fuiste el motivo de mi llanto, tu ni me veías y yo sin ti sentía vacía mi vida. Trate de todo para destacar en tu mente, pero solo conseguía miradas indiferentes. Me decían que te olvidara que no valías la pena, pero yo no encontraba salida a esta tortura de verte y no tenerte, te convertiste en una necesidad, no verte era como dejar de respirar, eras una obsesión, y tus labios mi vicio más fuerte. Tu piel para mí era insaciable, deseaba con que me tuvieras en tus brazos por siempre, y sin embargo esos destellos entre realidad y fantasía en mi vida eran demasiado cortos.
Entonces cuando más necesitaba de la sensación de tu presencia, supe que era el momento de alejarme, de liberar mi corazón de tanto sufrimiento, y sabia que me dolería hasta el punto de la locura. Ya decidida me acerque y te robe el último beso, cosa que tu no sabias, al final me aleje lentamente volteando mi mirada ocasionalmente hacia ti, tu seguías parado con tus dedos rozando tus labios, preguntándote porque ese beso fue tan diferente, volteé a verte una vez más, y continúe caminando sin mirar atrás mientras lagrimas recorrían mi rostro. Me perdía entre la multitud de gente, con recuerdos de un corazón roto, de memoria llena de llanto y alegrías, y con una última mirada y una última caricia del amor de mi vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario