miércoles, 7 de noviembre de 2012

Un 02 de noviembre

Ella estaba harta de escuchar a sus conocidos hablar de amor, de verlos perder la razón por personas que acababan de conocer. Harta de sentirse sola rodeada de personas, porque todos a su alrededor parecían estar enamorados. Todos excepto ella. No es que no conociera hombres que se interesaran en ella, ni que no encontrara felicidad en otros labios al besar, pero simplemente ningún hombre la hacia sentir como aquel que conoció tiempo atrás. Ella toda la vida creyó que los hombres no la amaban debido a su apariencia, y no fue hasta después de conocerlo a él, que se dio cuenta de que todo lo que los hombres veían en ella era su físico.

Se enamoro de la persona menos pensada, alguien por quien en un pasado no hubiera dado nada. No era el hombre mas atractivo, en realidad tenia sobrepeso. No era el de mejor aspecto, en realidad su corte de cabello estaba muy pasado de moda. No era su forma de expresarse al hablar, en realidad muchas veces se metía en problemas porque no sabia como decir las cosas. No era sociable, en realidad la gente o lo amaba o lo odiaba. No era su seguridad, en realidad prefería pasar desapercibido, no era quien mas la quería, en realidad para él, ella también era invisible. No era que el supiera del amor, en realidad aun después de su historia con ella, de ese amor fugaz, él seguía sin saber nada del amor. 

Se conocieron un 02 de noviembre, era una tarde que tentaba a la compañía, el frío se había apoderado del clima, era un día perfecto para salir por un café. Así se dio su encuentro, tan predecible y a la vez espontaneo. Cuando se acercaron a tomar el café sus manos se tocaron, casi poético su primer encuentro fue el de la piel, ella sintió una corriente eléctrica recorriendo su cuerpo sin embargo decidió ignorarla. "buenas tardes señorita, creo que he tomado su café por error" dijo él, no necesito decir nada mas, ella había caído en sus encantos. Se conocieron en un café y nada mas, así acabo el primer encuentro. Ella se alejo acariciando el lugar en su mano que el había tocado ¿que estoy haciendo? se pregunto mientras se alejaba. 

Cada tarde de ese invierno ella esperaba en aquel café, esperando la llegada del extraño que le robo el suspiro en un encuentro, pasaron días, meses, no fue hasta un día de enero que lo vio entrar, con su abrigo y su periódico en mano, parecía tan enigmático lo quería conocer, era una necesidad para ella. Quien diría que aquel hombre se quedaría grabado en ella mucho después de partir.  Así comenzó su segundo encuentro, como un cuento de hadas, como un romance de película, un encuentro que tendría un final demasiado pronto. 

continuara...

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